sábado, 17 de noviembre de 2007

Viajando

Otra vez sobre un bus, otra vez el mismo destino, otra vez una mujer extraña a mi lado. La verdad, ella esta vez no me interesa.

El viaje lo tenía planeado hace meses, pero sólo hace un par de horas lo decidí, estaba aburrido en casa, sin planes para esta noche y me levanté y partí.

Es tarde, todo oscuro, no se puede contemplar el paisaje. Sólo me queda entretenerme escribiendo. Me gustaría poder fumar, deberían existir los buses para fumadores jajaja. Encendí la radio para probar, pues hace ya harto rato las señales se habían perdido y solo se escuchaba chicharrear. Encontré una por casualidad, la música es pésima, pero es mejor que nada.

Tengo un claro objetivo en mi mente hoy, como les aseguré a mis amigos, será el todo o nada, no puedo volver con las mismas dudas con las que parto, ni mucho menos traer de regreso unas más.

Recuerdo el día que les prometí hacer esto, unas cervezas y mucha risa. Y en este inmenso mundo, el diminuto destino, me encontré con quien fuera mi mejor amiga un tiempo atrás. Haciendo honor a la verdad, ella es mi ex-polola, pero hoy extraño mucho más su amistad. Claro que la charla de ese día estaba reservada para el par de amigos que me acompañaba, por lo que solo fueron unos saludos de rigor y un par de palabras las que compartimos.

Acabo de mira por la ventana, en media hora debería estar bajando del bus, ya tengo radio decente nuevamente. Al bajar haré varias llamadas, la ultima será la que más me cueste, pero seguro la que más disfrutaré. En la radio acaban de pasar el aviso del concierto, ese al que me habían invitado. No iré, no con el cambio de condiciones. La palabra para mi es importante y si no se cumple, no puedo responder.

En fin, tengo la semana para pensar en ello. Por ahora me concentro en pensar en como, donde y cuando saltaré al mar para encontrar las llaves a esas cadenas que cargo y poder salir a flote o simplemente sentarme en el fondo del mar encadenado a mis miedos, para morir ahogado por ellos.

Faltan sólo nueve kilómetros, ya hablé con quien me brindará morada.

Se encienden las luces. La mujer de mi lado no está. No lo había notado, pero debe ser por eso que el bus se detuvo a medio camino, bueno... suerte para ella.

Me toca dejar de escribir, estoy nervioso. Ya bajaré. No debí venir, no debí jurar. Maldito Mario, maldito Alex.

Ahora me voy... a saltar al mar.

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